Familia 2.0: conexiones más allá del WIFI
En ocasiones nos sentimos incomprendidos, como si nuestros padres estuvieran conectados a una realidad distinta a la que vivimos nosotros. Reconocer esta diferencia y aprender a dialogar sobre ella, es esencial para mejorar la comunicación en la familia y mantenernos conectados.

En este año que casi termina y el anterior, mi vida ha cambiado en gran medida con mi paso a la universidad. Actualmente, curso mi segundo año en la carrera de Ingeniería Industrial.
Ha sido un proceso difícil, tanto en lo académico, como en lo emocional, pero este cambio no me impacta solo a mí, pues los grandes cambios afectan a toda la familia, similar a una fila de dominós que cae uno detrás de otro.
Siempre me he considerado una persona consciente de los sacrificios que hacen los demás, pero a veces se nubla mi vista al meterme en la rutina. En esta etapa, he comprendido que, como hijos solemos olvidar que nuestros padres también sienten, se preocupan y se esfuerzan, en acciones que normalmente no notamos.
No solo en lo educativo, sino en la vida misma, el simple hecho de crecer significa alejarnos un poco de ellos, crear un mundo propio con la base que nos han proporcionado y ese proceso, aunque natural y enorgullecedor, duele y distancia.
Al reflexionar sobre este tema me preguntaba si era normal pelear, o si era una señal de mala comunicación intrafamiliar. Sin embargo, concluí, que era necesario confrontar, especialmente es sano expresar sentimientos y pensamientos, cuando no estamos de acuerdo o cuando nos sentimos heridos por algún miembro de la familia, porque como hijos solemos escuchar a nuestros padres, como música de fondo cuando lo que dicen, no nos agrada.
En ocasiones nos sentimos incomprendidos, como si nuestros padres estuvieran conectados a una realidad distinta a la que vivimos nosotros. Reconocer esta diferencia y aprender a dialogar sobre ella, es esencial para mejorar la comunicación en la familia y mantenernos conectados.
Ser hijo tampoco es fácil, especialmente si fuiste criado de la manera tan bella como he sido criada, dentro de límites, normas y valores cristianos, que deberemos cumplir… y no siempre es fácil. Sin embargo, mi ambición y la de mis hermanos siempre será enorgullecer a nuestros padres en cada aspecto, en cada una de las etapas de nuestras vidas, porque al final del día, reconocemos, que todo lo que hacen o dicen, es para nuestro bien.
Por ello es vital apreciar, reconocer y valorar a cada uno, no solo por la sangre, sino por su alma y persona. Tomarnos el tiempo de sentarnos a conversar y debatir puntos de vistas, acuerdos y desacuerdos es positivo, sin olvidar lo esencial que es el amor incondicional y la comunicación. Comprendernos es lo que nos mantiene unidos incluso en los días más difíciles.
